Un buen presupuesto de reforma hace tres cosas: le dice al cliente exactamente qué va a recibir, protege tu margen y te deja trabajar sin discusiones a mitad de obra. Hacerlo bien no depende de tener años de experiencia, sino de seguir siempre el mismo método. Este es el que usan las empresas que presupuestan rápido y casi nunca se equivocan.
1. Prepara la visita con una lista de comprobación
La mitad de los errores de un presupuesto nacen en la visita: una medida que no tomaste, una bajante que no viste o un cuadro eléctrico que habrá que cambiar. Lleva siempre la misma lista y repásala antes de irte:
- Medidas de cada estancia (largo, ancho y alto) y de los huecos de puertas y ventanas.
- Estado de la instalación eléctrica: cuadro, diferenciales, sección de cables y tomas de tierra.
- Fontanería: material de las tuberías, llaves de corte y bajantes.
- Planta, ascensor, acceso para el material y dónde se puede dejar el contenedor.
- Lo que el cliente quiere conservar y lo que quiere cambiar, con sus palabras.
Haz fotos de todo. Te ahorrarán una segunda visita cuando estés en la oficina dudando de un detalle.
2. Divide la obra en capítulos
Ordena el trabajo en capítulos que el cliente entienda: demoliciones, albañilería, fontanería, electricidad, revestimientos, carpintería, pintura, gestión de residuos y seguridad. Trabajar por capítulos tiene dos ventajas: no se te olvida ninguna fase y el cliente puede comparar tu presupuesto con otros sin perderse.
3. Mide cada partida en su unidad
Cada partida tiene su unidad: metros cuadrados para alicatados, suelos y pintura; metros lineales para rodapiés o encimeras; unidades para sanitarios, puertas y ventanas; y partida alzada solo para lo que de verdad no se puede medir. Ten en cuenta los descuentos de huecos en paredes y un porcentaje de merma para cortes y roturas, sobre todo en cerámica y suelos.
4. Pon el coste real de cada partida
El coste de una partida es material más mano de obra más medios auxiliares. Si tienes tus propios precios, úsalos. Si no, parte de una base de precios de referencia y ajústala con lo que de verdad te cuesta a ti. Como orientación, estos son costes de referencia de 2026 sin margen ni IVA:
| Partida | Unidad | Coste de referencia |
|---|---|---|
| Suelo laminado AC5 colocado | m² | 20 € |
| Porcelánico 60x60 rectificado colocado | m² | 34 € |
| Pintura plástica lisa en color | m² | 8 € |
| Puerta de paso lacada blanca | Ud | 230 € |
| Ventana de aluminio con RPT practicable | Ud | 470 € |
5. Suma los costes indirectos
Furgoneta, seguros, gestoría, herramientas, el tiempo de presupuestar… Todo eso también es coste, aunque no aparezca en ninguna partida. La forma más sencilla de cubrirlo es añadir un porcentaje de costes indirectos sobre el coste directo, normalmente entre un 3 % y un 6 %.
6. Aplica tu margen
Sobre el coste total pones tu beneficio. En reformas de vivienda es habitual moverse entre un 15 % y un 30 % según el tipo de obra, la zona y el riesgo. Lo importante es aplicarlo siempre igual y saber cuánto ganas en cada presupuesto antes de enviarlo.
7. Escribe condiciones claras
Validez del presupuesto, forma de pago por hitos, plazo de ejecución, qué no está incluido y cómo se valoran los trabajos extra. Estas líneas evitan la mayoría de los problemas con el cliente.
8. Envíalo rápido y haz seguimiento
El cliente suele pedir varios presupuestos. Muchas veces gana el primero que llega bien explicado. Envíalo en uno o dos días y llama a los cuatro o cinco días para resolver dudas.
Cómo hacerlo en diez minutos
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