Es la pregunta que más se hacen las empresas de reformas que empiezan: ¿cuánto tengo que ganar? Y la respuesta corta es que no existe un número mágico, pero sí un rango razonable y, sobre todo, una forma correcta de calcularlo.
Margen y recargo no son lo mismo
Este es el error más caro del sector. Si una obra te cuesta 10.000 € y le sumas un 25 %, la vendes por 12.500 €. Has aplicado un recargo del 25 %, pero tu margen sobre la venta es del 20 % (2.500 de 12.500). La diferencia parece pequeña hasta que te comes un imprevisto.
| Coste | Recargo aplicado | Precio de venta | Margen real sobre venta |
|---|---|---|---|
| 10.000 € | 15 % | 11.500 € | 13 % |
| 10.000 € | 25 % | 12.500 € | 20 % |
| 10.000 € | 35 % | 13.500 € | 26 % |
Decide cuál de los dos usas y no los mezcles nunca.
Qué margen se aplica en reformas
En reformas de vivienda lo habitual es aplicar sobre el coste un recargo de entre el 15 % y el 30 %. Dentro de ese rango, conviene ir más arriba cuando:
- La obra es pequeña y el tiempo de gestión pesa mucho sobre el total.
- Hay incertidumbre: edificios antiguos, instalaciones que no se ven, comunidades complicadas.
- El cliente pide un nivel de acabado alto y mucha coordinación.
Y puedes ir más abajo en obras grandes, repetitivas y con un cliente que ya conoces.
El margen paga cosas que no ves
Si el margen solo cubre tu sueldo, la empresa no crece. Del margen salen los imprevistos, las garantías (volver a una obra terminada cuesta dinero), los presupuestos que haces y no se aceptan, y la inversión en herramienta y personal. Por eso es tan peligroso ajustarlo a la baja para ganar una obra.
Separa costes indirectos y beneficio
Una práctica sana es aplicar primero un pequeño porcentaje de costes indirectos (entre un 3 % y un 6 % sobre el coste directo) y después el beneficio. Así sabes qué parte es estructura y qué parte es ganancia, y puedes ajustar uno sin tocar el otro.
Revisa el margen real al terminar
El margen que pones en el presupuesto es una previsión. El que de verdad ganas lo sabes al cerrar la obra. Compara siempre presupuesto y coste final: si en tres obras seguidas te comes la mitad del margen en la misma partida, el problema no es la obra, es cómo la estás presupuestando.
En precioobra pones tu margen una vez y cada presupuesto te muestra, línea a línea, cuánto cuesta y cuánto ganas antes de enviarlo.
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